De la investigación a tu bienestar
Hola, soy Martina, bióloga nutricionista. Me dedico sobre todo a la recomposición corporal femenina: ayudo a las mujeres a perder grasa, ganar tono y sentirse bien en su cuerpo, con un método práctico y basado en la evidencia científica.
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La comida y el cuerpo siempre han estado en el centro de mi vida. Hice danza durante años, y fue allí donde empecé a darme cuenta de lo difícil que puede llegar a ser la relación con la comida, sobre todo para las mujeres: el cuerpo vivido como algo que controlar, la comida como un enemigo.
Con los años, esa conciencia se hizo cada vez más fuerte, junto con la convicción de que tenía que existir otro camino. Así que decidí convertirla en mi trabajo y estudié Biología de la Nutrición en la Universidad Federico II de Nápoles. Hoy ayudo a las mujeres a comer para sentirse bien, no para castigarse: a nutrir el cuerpo que quieren construir y a hacer las paces con la comida.
¿Por qué las mujeres?
Porque con demasiada frecuencia reciben dietas pensadas para otras personas: muy pocas calorías, demasiadas renuncias, resultados que no duran. El cuerpo femenino tiene necesidades específicas en cada etapa de la vida y merece un plan que las respete.
Mi enfoque
Primero, escuchar
El plan parte de tu historia clínica, tus análisis, tus hábitos, tu nivel de actividad y tus gustos.
Comer lo suficiente
Las dietas demasiado restrictivas hacen perder tono y energía: el cuerpo cambia cuando está nutrido, no hambriento.
La salud antes que la estética
Los objetivos estéticos importan, pero nunca a costa de tu ciclo, tu energía y tu bienestar.
Educación, no restricción
Aprendes a componer tus comidas y a gestionar las porciones, para que los resultados duren.
Trabajo en equipo
Cuando hace falta, me coordino con tu médico, tu entrenador personal u otros especialistas.
Fuera de la consulta
Me encanta la pasta y no tengo ninguna intención de renunciar a ella: creo que la dosis hace el veneno, no el alimento. Recargo energías con largos paseos y entrenando en el gimnasio. Cada día intento dar lo mejor de mí, y eso es lo que también te pediré a ti: lo mejor de ti, no la perfección.

